Yo sería partidario de que esta película no se realizara.
Algo hermoso en el videojuego -en los buenos videojuegos- es que ellos te muestran un universos fantástico, pero coherente en si mismo. Con sus propias características, sus leyes físicas y sus trasfondos inmateriales. Todo es posible en un videojuego, pero a la vez coexiste en un mismo contexto, a una velocidad determinada y obedece a su propia lógica. Sabemos lo que podemos encontrar, pero no como ni cuando. Eso hace que el mundo de un videojuego sea creíble y nos podamos sumergir en el. Todo esto tiene algo bonito como añadido: la subjetividad. Parte de ese mundo del videojuego se desarrolla en nuestra imaginación y sabemos que nunca será palpable.
Extraer un mundo de videojuego de las características de Mario y trasladarlo a una película, caracterizando ese universo tan plástico, puede llegar a ser muy negativo. SObre todo respecto a la imagen que nosostros, subjetivamente, tenemos de ese universo y de las personalidades de sus personajes. Imaginemos un Yoshi bobón, infantilón y con voz de pito desagradable… adios a nuestra idílica imagen de él. Adios a ese Yoshi que se nos muestra en el videojuego de forma dulce, y al cual nuestro inconsciente se encarga de añadirle los demás atributos para que sea el ser más entrañable que pueda existir en la tierra. Lo mismo sucede con Bowser, Peach…
Ya no digo nada del aspecto visual. El efecto unncaney valley (os recomiendo lo busquéis en google) puede ser tremendamente traumático, sobre todo para los más jóvenes.
Disculpad el texto tan largo. Larga vida a Mario en videojuego.
Muy buenas reflexión, mis respetos a usted.