Erase una vez…
Su servidor se quita el sombrero y saluda con cierto gesto de cortesía al público, se presenta ante la comunidad inspirado por un espíritu de curiosidad y nostalgia, aunque evitando pensar en el pasado, esa época en donde también estuvo en esta comunidad. Su servidor admite que no es la primera ves que pisa estos valles, pero a su vez, admite que no a estado en ellos desde hace meses, y anhela, tal cual oruga, transformarse al empezar de nuevo, y finalmente, convertirse en eso que tan necesario es.
Resulta redundante, pero a la vez necesario, recalcar el amor de su servidor hacia las obras videojugables de Nintendo, las pocas que realmente le han sumergido, sumergido en esos mundo fantásticos que tanto busca en estos medios tan corruptos y llenos de corrosión. A pesar de lo anterior, el verdadero amor de su Servidor, la dama en la que desvive sus noches, es la letra, la historieta y el arte escrita, sobrevolando cientos de obras y, mas que leer, derramar su corazón entre lineas y palabras en tinta negra, intentando colmar esa necesidad contaste de crear historias, crear personajes, crear mundos, crear inicios y crear finales que satisfagan al público de alguna manera, y mas que eso, dejar una marca en ellos con una historia que transcienda los conceptos y barreras que le impone la letra, cosa que, aún no logra para su tormento.
Su servidor espera llevarse bien con todos, aún a pesar de que sus malos modos, como lo son el orgullo, la impaciencia y la sensibilidad negativa existan en el, cosa que, tal cual oveja al matadero, que desconoce su terrible destino ni tampoco le controla, le lleva a los brazos de la dama llamada error y castigo, que todos, seamos grandes o pequeños, hemos conocido alguna vez.
El servidor termina de la misma forma que empezó, se quita el sombrero y hace un gesto de cortesía, procede a terminar con el escrito.
Resulta redundante, pero a la vez necesario, recalcar el amor de su servidor hacia las obras videojugables de Nintendo, las pocas que realmente le han sumergido, sumergido en esos mundo fantásticos que tanto busca en estos medios tan corruptos y llenos de corrosión. A pesar de lo anterior, el verdadero amor de su Servidor, la dama en la que desvive sus noches, es la letra, la historieta y el arte escrita, sobrevolando cientos de obras y, mas que leer, derramar su corazón entre lineas y palabras en tinta negra, intentando colmar esa necesidad contaste de crear historias, crear personajes, crear mundos, crear inicios y crear finales que satisfagan al público de alguna manera, y mas que eso, dejar una marca en ellos con una historia que transcienda los conceptos y barreras que le impone la letra, cosa que, aún no logra para su tormento.
Su servidor espera llevarse bien con todos, aún a pesar de que sus malos modos, como lo son el orgullo, la impaciencia y la sensibilidad negativa existan en el, cosa que, tal cual oveja al matadero, que desconoce su terrible destino ni tampoco le controla, le lleva a los brazos de la dama llamada error y castigo, que todos, seamos grandes o pequeños, hemos conocido alguna vez.
El servidor termina de la misma forma que empezó, se quita el sombrero y hace un gesto de cortesía, procede a terminar con el escrito.