Normalmente no soy demasiado afín a los juegos de terror, pero salió un juego indie de terror hace relativamente poco tiempo, que llamó por completo mi atencion y de hecho ha dado mucho de que hablar (y ahora mismo lo estoy jugando). El juego se llama Idols of Ash
Todo comenzó en una pequeña jornada de exploración nocturna en los reels de Instagram posterior a mi horario de trabajo (gran parte de mi algoritmo abarca contenido relacionado a los videojuegos), y entre los recovecos audiovisuales, vislumbré a un streamer quien estaba jugando el susodicho juego, y el resto fue historia. Dije «vaya, que juego tan peculiar, quiero experimentarlo, se ve interesante» y lo descargue por Itch.io a 3$.
Idols of Ash, de nuevo, es un juego indie en primera persona, el cual te presenta una premisa bastante simple: eres una persona de identidad desconocida, que se encuentra en una zona carente de vida (casi como si fuera un escenario post-apocalíptico), y tu objetivo es bajar hasta las profundidades de unas ruinas con la sola ayuda de una cuerda atada a un arpón para encontrar a un ser querido.
Hasta ahí, la premisa parece indicar una aventura aparentemente relajante… salvo que en realidad no lo es (no por nada dije al inicio que se trata de un juego de TERROR) porque mientras te aventuras en un descenso desafiante, en paralelo tendrás que lidiar con un enorme cien pies que no parará de seguirte hasta matarte… y es ahí, donde comienza la verdadera magia y reto de este juego.
Idols of Ash es un juego de bajísimo presupuesto que a duras penas cuenta con mecánicas e interacciones jugables… pero que eso no te engañe, porque detrás de ese gameplay simple (donde solo corres, saltas y lanzas la cuerda para subir y bajar), se encuentra un juego con un nivel de inmersión tan efectivo y unas físicas con tantas capaz de profundidad, que no esperarías de un juego así.
Empezando por la inmersión, debo decir que la estética y el apartado artístico son genuinamente buenos, porque el estilo del juego remite a aquellos primeros videojuegos en 3D, donde todo se veía arcaico y pixelado, pero en 3D, lo cual genera un efecto mucho mas inquietante.
Toca hablar de la atmósfera: al estar ambientado en un mundo post-apocalíptico donde no hay ni un solo atisbo de vida (mas allá de tú y el cien pies), esto genera una sensacion de soledad tan fuerte en el jugador, que tendrás que apañártelas por tu cuenta para sortear el descenso. Sumado al entorno tan oscuro de las ruinas y a la constante hostilidad del cien pies, da como resultado una enorme sensacion de inseguridad y amenaza, pues un solo paso en falso y ya puedes darte por muerto, bien sea por una estrepitosa caída que no viste venir, o por el veloz centípedo sediento de sangre que casi siempre te estará pisando los talones y será una prueba constante de presión y concentración.
Ahora toca hablar del fantástico diseño sonoro. Si bien el juego no cuenta con una banda sonora muy elaborada (tiene muy pocas canciones de ambiente más allá del menú y el final del juego), si cuenta con una maestría para manejar los efectos de sonido que afinaran bastante tu oído, pero a la vez te pondrán la piel de gallina, incluso cuando se trata de sonidos muy sutiles… como la respiración agitada del protagonista, los pulsos del corazón cuando estas en peligro, o el tenebroso sonido del cien pies que indican su cercanía y que solo te volverán un manojo de nervios (razón por la cual, es 100% recomendable jugar este juego con audífonos para una mejor experiencia).
Pasando a las físicas, deben saber que este juego es, en esencia, un simulador de alpinismo extremo, pero a la inversa, ya que en vez de escalar, tu objetivo es descender por unas ruinas enormes que tiene vacíos casi infinitos, usando únicamente una cuerda con un arpón… y aquí es donde el juego realmente brilla, porque cumple tan bien con sus físicas, que cosas como balancearse con la cuerda, guindar el arpón en una superficie plana, los daños por caída y colisión contra las paredes, la fuerza que aumenta a medida que vas cayendo, la manera en como pierdes por completo el control y la orientación mientras vas cayendo, e incluso, la sensacion de vértigo que te da al ver el vacío, se siente tan realista que podría ser una buena muestra de como hacer un juego tan inmersivo con buenas físicas.
Y finalmente, por si el resto no fuera suficiente, el juego también cuenta con una historia albergada en descripciones dentro de cada punto de guardado de la zona, conocidas como «las cenizas» (de ahí el nombre del juego); es bastante críptica y ambigua, pero que si le echas un buen ojo y le das rienda suelta a tu imaginación, te da verdadera curiosidad por saber que fue lo que paso en el lugar de los hechos.
El juego cuenta con rejugabilidad, ya que al pasar la campaña principal, se desbloquean nuevos modos de dificultad, que harán que el cien pies sea más rápido y más inteligente, lo cual aumenta todavía más la tensión (además de eliminar los puntos de guardado).
Recomiendo este juego para quienes buscan una experiencia inmersiva bastante particular pero efectiva… Eso si, si sufres de vértigo y tienes entomofobia (miedo irracional a los insectos), te aseguro que vas a pasar un muy mal rato nada mas por lo que este juego representa en estos dos aspectos.