¡Traemos el análisis de  Wild Hearts S de Koei Tecmo, la desarrolladora de Hyrule Warriors: La era del destierro! Tras su demo, ahora os tramos nuestra review de este título, que es imposible de entender sin pensar en Monster Hunter. Comparten la misma base: cazar bichos enormes, fabricar equipo con sus partes y repetir el ciclo una y otra vez. Pero este juego no es una simple copia. El equipo de Omega Force ha metido ideas nuevas que cambian bastante la experiencia. Lo más original es el sistema karakuri, una especie de construcción en tiempo real que puedes usar tanto para luchar como para explorar. Gracias a esto, Wild Hearts S podemos decir que es bastante diferente, más dinámico y con su propia personalidad.

Jugabilidad parecida a Monster Hunter pero más rápida

El juego va al grano. Tienes que dar caza a unas criaturas gigantes llamadas kemono, que son como animales mezclados con elementos de la naturaleza: fuego, hielo, veneno… Para acabar con ellos, necesitas aprender sus movimientos, esquivar bien y atacar en el momento justo. Algunas peleas pueden durar más de 20 minutos, sobre todo si vas solo.

Hay ocho armas, cada una con su estilo: desde espadas rápidas hasta martillos pesados, pasando por cosas más locas como un paraguas para defenderte o una hoja con garra que te permite moverte por el aire. Esta última da mucha movilidad y hace los combates más espectaculares.

En general, todo se mueve más rápido que en otros juegos del género. Puedes saltar, correr y construir sin parar. Da gusto ver cómo encaja todo cuando te acostumbras a ese frenetismo.

Más centrado en la acción

Una cosa que se agradece es que han quitado muchas de las complicaciones típicas del género. No tienes que afilar el arma todo el rato, ni cocinar platos raros antes de cada caza. Tampoco hay mil menús para preparar pociones. Todo es más directo. Esto hace que sea mucho más fácil entrar al juego si es tu primera vez.

Eso sí, algunos veteranos pueden echar en falta cosas como poder capturar monstruos, verlos agotados o dormidos, o notar bien cuándo se enfadan. Aquí todo es más simple y es algo que en mi caso he agradecido.

Karakuri como su punto más fuerte

El sistema karakuri es lo que realmente hace único a Wild Hearts S. Puedes construir objetos en mitad del combate: muros para frenar embestidas, trampolines para esquivar, antorchas para ataques de fuego, o bloques para subirte encima. Lo mejor es que estas construcciones se quedan ahí, incluso entre cacerías, así que el mapa se va llenando de restos de tus batallas.

A medida que avanzas, puedes desbloquear karakuri de fusión, que son combinaciones más potentes. Por ejemplo, puedes poner varios bloques en fila para crear un martillo gigante o una trampa con cadena. Eso sí, solo puedes llevar cuatro karakuri básicos a la vez, así que hay que pensar bien cuál llevar para cada monstruo.

Además, puedes construir cosas fuera del combate: tirolinas, campamentos, ruedas que funcionan como motos, o incluso bancos y farolillos para decorar tu base. No es solo útil, también da gusto ir dejando tu huella por el mundo.

Gráficos bonitos en Switch 2, pero con algunos problemas

El juego está ambientado en un Japón antiguo y mágico, con ruinas, montañas, bosques y nieve. Todo entra por los ojos. Cada mapa cambia con las estaciones, lo que le da mucho encanto. Pero técnicamente no va del todo fino.

En consola se mantiene estable, pero hay texturas que cargan tarde, efectos de luz un poco deficientes y detalles mal acabados (como la nieve, que parece de otra generación). No son fallos graves en Switch 2, pero sí molestos, sobre todo en medio de una pelea intensa.

Wild Hearts S para Nintendo Switch 2 también ofrece algunas mejoras respecto al original, como el multijugador para hasta cuatro jugadores (antes eran tres) y todo el contenido postlanzamiento incluido desde el inicio. Sin embargo, no cuenta con juego cruzado ni chat de voz integrado, y presenta una calidad gráfica y un rendimiento algo inferiores. Añade mejoras de calidad de vida como tiempos de carga más rápidos, ajustes en armas y armaduras, y menor huida de los kemono, pero no incorpora novedades exclusivas.

Cómo progresa el juego

Aquí se sigue el típico ciclo: cazas, recoges materiales y te fabricas armas y armaduras. Hay un árbol de mejoras donde puedes avanzar en distintas ramas, con habilidades pasivas, ventajas elementales y mejoras de estadísticas.

Funciona bien, pero se echa de menos un poco más de variedad en las builds. Muchas veces eliges el equipo en función del monstruo y no tanto por cómo te gusta jugar. Al final, acabas usando lo que toca, no lo que te divierte tanto…

Monstruos preciosos aunque poco variados

Los kemono están muy bien diseñados. Cada uno tiene su estilo, sus ataques y su elemento. Hay monos de lava, jabalíes cubiertos de flores, pájaros envenenados… Las peleas son intensas y exigen estar atento. Pero el problema está en el número: hay pocos.

Muchas criaturas son el mismo modelo pero con otro color y otro elemento. Eso hace que, al avanzar, se repitan los combates. Aunque siguen siendo entretenidos, se nota esa falta de variedad. Una pena, porque con más enemigos distintos el juego ganaría muchísimo.

El modo cooperativo

Wild Hearts S se puede jugar solo, pero gana mucho en cooperativo. Puedes formar grupo con uno o dos jugadores más. Si alguien cae, los demás pueden revivirlo sin gastar vidas, lo cual se agradece. Además, ver cómo otros usan los karakuri o te ayudan a montar estructuras da mucha vida a la partida.

Es un juego que pide jugar en equipo, aunque está bien pensado para jugar solo también si lo prefieres. No me decantaría por ninguna de las dos opciones de forma clara, simplemente se adapta a la perfección a ambas.

Conclusión

Wild Hearts S no se esconde: toma muchas ideas de Monster Hunter, pero también se atreve a cambiar cosas. El sistema de construcción karakuri es un acierto total, y la forma en que lo mezcla con el combate hace que cada caza sea distinta. Es más directo, más accesible y más rápido que otros juegos del estilo. Puede que tenga menos contenido y que repita monstruos, pero aun así ofrece muchas horas de acción y diversión.

No es perfecto, pero sí muy recomendable. Si nunca te has metido en este tipo de juegos, es una gran puerta de entrada. Y si ya eres fan de cazar monstruos, aquí tienes una forma distinta de hacerlo. No te lo pienses mucho: si te va la acción y te gusta construir cosas locas, Wild Hearts S te va a encantar.

El juego se lanza el 25 de julio de 2025 por 49,99€. Se puede jugar con textos y voces en japonés, inglés, español, francés, alemán, italiano, portugués, coreano y chino. Se puede comprar en la eShop o en formato «físico», aunque en esta segunda opción nos llega como game key card (tarjeta llave de juego).

[Análisis] Wild Hearts S para Nintendo Switch 2

Puntuación Nintenderos: Muy recomendado

  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:

Destaca en:

  • El sistema de karakuri.
  • Jugabilidad ágil.
  • Diseño de monstruos espectacular.

Flojea en:

  • Poca variedad de criaturas.
  • Aspectos visuales y técnicos algo limitados.

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