La franquicia de Pac-Man siempre sabe sorprender, y su título de celebración de su 45 aniversario no podía ser menos. Después de nuestras impresiones, hoy os traemos nuestro análisis de Shadow Labyrinth, el nuevo juego del Comecocos que no solo sirve como secuela de aquel famoso episodio de Secret Level (la serie de Prime Video), sino como un metroidvania de lo más peculiar que viene a darle un giro de lo más oscuro al universo arcade de Bandai Namco en su conjunto.
Adentrándonos en el laberinto con PUCK

A pesar de una oscura atmósfera que recuerda a los juegos independientes de una generación anterior, este título de Bandai Namco Entertainment esconde más sorpresas de las que aparenta a primera vista. Aquí, encarnamos a un misterioso espadachín encapuchado que está acompañado por PUCK, una esfera dorada robótica, fría y analítica que lo guía a través de un laberinto infestado por monstruos que hacen referencia a la rica historia de juegos arcade de la compañía: ¿te imaginas a los fantasmas de Pac-Man convertidos en monstruos horrendos? Ese es el imaginario que este título plantea, con diseños que resultan de lo más originales, pero que pueden pecar de ser algo sobrios gráficamente en su conjunto.
Un giro oscuro e impredecible

Shadow Labyrinth es, en el fondo, un metroidvania oscuro que conserva ese espíritu arcade mediante PUCK (en ciertos momentos, le encarnaremos para hacer frente a algunas partes del mapa). El mapeado es amplio y no lineal, con zonas tan complejas que pueden dejarte desorientado, algo que enamorará a los más exploradores, pero que también puede frustrar a quienes buscan una progresión más clara. El sistema de guardado y puntos de control es limitado, lo que potencia el riesgo: una muerte puede devolverte bastante atrás, lo que puede resultar frustrante.
El juego tiene una duración que gira en torno a las 15 o 20 horas (en dependencia de nuestras habilidades), y es más o menos a la mitad cuando empecemos a desbloquear ciertas mejoras que hacen que el potencial de la aventura crezca y que el poder de nuestro misterioso personaje encapuchado sea más notorio.
El combate de Shadow Labyrinth se basa en combos de espada, gestión de la barra ESP y esquivas bien medidas. PUCK aporta una capa táctica: en su forma arcade clásica permite recorrer raíles, recoger objetos y evadir enemigos. Todo encaja con un legado arcade reinterpretado en clave moderna.
Un apartado artístico algo peculiar
Gráficamente, el juego apuesta por un estilo oscuro y sombrío, con entornos que evocan ciudades en ruinas y pasajes tech-noir. Pese a esta coherencia visual, el apartado artístico no termina de destacar, y puede sentirse genérico en comparación a otros metroidvanias de gran presupuesto. La banda sonora acompaña sin sobresalir: atmósferas en tonos bajos y sonidos ambientales. El título no cuenta con doblaje, pero sí con una buena localización de textos al castellano.
Las referencias están por doquier, como podréis imaginaros, a todos los títulos clásicos del estudio. Sin ir más lejos, al laberinto clásico de Pac-Man:
Conclusión

Shadow Labyrinth es un título que honra el legado de Pac-Man y otros clásicos de Bandai Namco con un giro oscuro. Con un equilibrio entre lo retro y lo moderno, este metroidvania destaca en ofrecer una jugabilidad desafiante, pero que puede resultar frustrante para los jugadores menos experimentados. Si bien su apartado artístico es algo sobrio, es un juego que disfrutarán los fans de los juegos más clásicos de la compañía. En resumidas cuentas, algo distinto, un buen juego destinado a un nicho: ideal para los amantes de los desafíos con sabor a arcade, menos recomendable para quienes valoren un apartado visual deslumbrante o un ritmo más relajado.
Shadow Labyrinth está disponible para Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 desde este 18 de julio, ¡no te lo pierdas!
