Acaba de llegar en exclusiva a Nintendo Switch 2 uno de sus lanzamientos más sorprendentes: Dear me, I was… Se trata de una nueva propuesta del equipo creativo que en su día formó parte de Cing, la recordada compañía responsable de títulos como Hotel Dusk o Another Code, saga que recientemente volvió a la actualidad gracias al remake Another Code: Recollection para Nintendo Switch. En nuestro análisis os contamos qué nos ha parecido esta aventura completamente original, disponible únicamente en formato digital y cuyo estreno ha pillado a todos por sorpresa.
Recuentos de vida en acuarela

La historia de Dear me, I was... nos invita a acompañar a una mujer japonesa a lo largo de toda su vida, desde su infancia hasta su vejez, a través de diferentes episodios que recogen momentos clave de su trayectoria. Todo ello se narra sin una sola línea de texto: la obra se apoya únicamente en preciosas ilustraciones en acuarela creadas con la técnica de la rotoscopia, acompañadas por una banda sonora delicada y evocadora que refuerza la carga emocional de cada escena.
En el apartado jugable, el título se limita a aprovechar el modo ratón de los Joy-Con 2 en una serie de pequeños minijuegos diseñados para integrarse en la narrativa. Entre ellos encontramos acciones como seleccionar comida para alimentar a la protagonista o mover el puntero sobre un lienzo para pintar. Aunque estas interacciones son muy sencillas y constituyen la única forma de participar activamente en la experiencia, cumplen su cometido de aportar inmersión. Sin embargo, su simplicidad técnica hace que resulte inevitable preguntarse por qué el juego no ha llegado también a Nintendo Switch, ya que sus requisitos no parecen especialmente exigentes.

En cuanto a su duración, Dear me, I was… puede completarse en menos de una hora. Dispone de un único final, lo que limita considerablemente su rejugabilidad. No obstante, una vez superada la historia, se desbloquea un selector de capítulos para revivir escenas concretas y una pequeña galería con ilustraciones originales que complementan el apartado artístico principal.
Conclusión

A pesar de su brevedad y su jugabilidad simple, Dear me, I was… cuenta una historia realista y hermosa con un giro final que nos ha hecho soltar alguna lagrimilla. Si bien no es un juego para todo el mundo, sí que es un título que los fans de Cing disfrutarán debido a su bonito apartado artístico.
Ahora solo queda esperar que el próximo proyecto de este pequeño equipo dentro de Arc System Works apueste por una propuesta más ambiciosa. Un remake de Hotel Dusk, por ejemplo, no estaría nada mal… Al fin y al cabo, las pistas parecen estar ahí.
Dear me, I was… ya se encuentra disponible para Nintendo Switch 2 en exclusiva para la eShop de la consola, ¡no te lo pierdas!
