¡Tenemos más declaraciones del padre de Super Mario! No hay ninguna duda al respecto: este creativo es una pieza clave en Nintendo. Estamos hablando en este caso de novedades centradas en Shigeru Miyamoto, desarrollador fundamental en la empresa. Ya hemos conocido que ha recibido un nuevo galardón y se ha convertido en el primer desarrollador de videojuegos en recibir la Orden de la Cultura de Japón, un prestigioso reconocimiento creado en 1937 para premiar contribuciones destacadas al arte, la literatura, la ciencia, la tecnología y la cultura.
Durante una sesión de preguntas y respuestas posterior a la ceremonia, el creativo de Nintendo también reflexionó sobre el papel de la inteligencia artificial en los procesos creativos. Miyamoto considera que, aunque la IA puede reducir las barreras de entrada y automatizar determinadas tareas, la creatividad humana seguirá siendo fundamental, ya que la intención individual es lo que permite crear obras originales y duraderas. Estas fueron sus declaraciones completas:
Nuestra generación vivió un periodo de rápido desarrollo de los ordenadores, una época en la que las herramientas evolucionaban constantemente, pasando de las máquinas de escribir a los procesadores de texto. En el pasado, por ejemplo, se enseñaba a los diseñadores en la escuela a crear letras bonitas para carteles; poseer únicamente esa habilidad bastaba para ser considerado diseñador. Otra posibilidad era simplemente tomar un diseño que estuviera de moda en el extranjero, darle un toque de estilo japonés y recibir también la consideración de diseñador. Sin embargo, a medida que avanzaron los ordenadores y la tecnología, las verdaderas capacidades individuales de un diseñador, como su sentido innato de la composición, finalmente salieron a relucir. Creo que la inteligencia artificial generativa representa un cambio similar.
Distinguimos entre el acto de crear algo y el trabajo que implica el proceso. Cuando te dispones a crear, primero estableces una estructura general y después comienzas el trabajo práctico: las tareas posteriores, como rellenar los huecos o perfeccionar los detalles. La parte complicada es que ese trabajo puede resultar bastante satisfactorio en sí mismo.
Aunque el acto de crear es intrínsecamente gratificante, existe un peligro: uno puede encontrar satisfacción en el propio trabajo y creer, equivocadamente, que ha creado una obra de gran calidad. En ese sentido, cuanto más sustituya la IA estas tareas, más oportunidades tendremos de reflexionar sobre lo que realmente importa, algo que considero positivo.
Si echamos la vista atrás y observamos diseños del pasado, encontramos algunos que se crearon simplemente copiando y pegando. Sin embargo, ese tipo de trabajo rara vez resiste el paso del tiempo, ya que carece de la intención particular de quien lo diseñó. Como el proceso depende de la intención individual y el ordenador actúa como un asistente para realizar el trabajo, creo que, aunque la tecnología siga evolucionando e incluso si la IA llegara algún día a encargarse de todo, siempre quedará un papel que nosotros podremos desempeñar.
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